Clayton Christensen contó muchas veces el caso de una cadena de comida rápida que quería vender más milkshakes. Hicieron lo que casi todas las empresas hacen: preguntarle a los clientes qué mejorarían. Más chocolate, más espeso, más barato. Aplicaron cada sugerencia y las ventas no se movieron.
El equipo de Christensen cambió la pregunta. En vez de "¿cómo mejoramos el producto?", preguntaron "¿para qué trabajo contrata la gente un milkshake?". Se pararon en el local y observaron. La mitad de los milkshakes se vendían antes de las ocho de la mañana, a personas solas, que se lo llevaban al auto. No tenían hambre: tenían un viaje largo y aburrido por delante, y querían algo que durara todo el trayecto, que se pudiera tomar con una mano y que los dejara sin hambre hasta el mediodía. Contra ese "trabajo" competían las bananas, las donas y las barras de cereal, no otros milkshakes.
A la tarde el mismo producto hacía otro trabajo: un padre que le compraba uno a su hijo para sentirse un buen padre. Mismo producto, dos trabajos distintos, dos formas distintas de venderlo.

Jobs to be Done (JTBD, "trabajos por hacer") es la teoría que Christensen desarrolló durante dos décadas y dejó escrita en Competing Against Luck (2016): las personas no compran productos ni servicios; los contratan para lograr un progreso en una circunstancia concreta de su vida. El progreso tiene tres dimensiones a la vez: funcional (resolver algo), emocional (cómo quiero sentirme) y social (cómo quiero que me vean). Es la misma mirada que explica por qué las empresas líderes caen ante disruptores que parecían irrelevantes: dejan de entender para qué las contratan.
Tres ideas cambian todo cuando las tomas en serio:
Bob Moesta, que trabajó con Christensen en esta teoría, sumó otra pieza que en ventas es oro: toda compra es una lucha entre cuatro fuerzas. Dos empujan a cambiar (lo que me molesta de mi situación actual y lo que me atrae de la nueva) y dos frenan (la ansiedad por lo nuevo y el hábito de lo actual). Si tu comunicación solo habla de lo atractivo de tu producto, estás trabajando una de las cuatro fuerzas.
Gastar miles de dólares comunicando un producto, mostrando sus características, beneficios y usos, puede resultar un desperdicio grotesco de dinero si no comprendemos el verdadero "trabajo" por el cual tu segmento lo contrata. Imagina que una empresa de aceite de coco piensa que sus clientes usan su producto para cocinar, y eso comunica. Y luego se entera de que en realidad lo usaban como hidratante corporal. ¿Cuántas cosas hubiera hecho esa empresa de manera diferente de haberlo sabido? El envase, la góndola donde se vende, el precio que puede cobrar, el aliado con el que se distribuye, la foto de la publicidad. Todo.
El trabajo no se encuentra en una encuesta ni en un focus group. Se encuentra en dos lugares: en el comportamiento real de las personas y en conversaciones diseñadas para escuchar, no para vender.
Observar. Christensen no descubrió el trabajo del milkshake preguntando; lo descubrió parado en el local a las siete de la mañana. Mirar cómo usan tu producto (o el sustituto que usan hoy) en su contexto real revela lo que nadie te va a decir, porque ni el cliente lo sabe.
La entrevista de problema. Es la herramienta central con la que trabajamos en Scalabl, y viene de la tradición de Steve Blank (customer discovery) y de Rob Fitzpatrick (The Mom Test). Tiene reglas simples y difíciles de cumplir:
Diez conversaciones así valen más que mil respuestas a un formulario, y cuestan cero.
Este es el punto que más me importa, porque Jobs to be Done suele quedarse en la teoría. Conocer el trabajo de tu cliente cambia decisiones concretas:
La primera venta no es un hito comercial: es la prueba de que entendiste para qué te contratan. A partir de ahí empieza el proceso de ventas propiamente dicho.
¿Qué significa "Jobs to be Done"?
Es la teoría de Clayton Christensen según la cual las personas no compran productos sino que los "contratan" para lograr un progreso concreto en una circunstancia de su vida. El "trabajo" es ese progreso, con su dimensión funcional, emocional y social. Christensen lo desarrolla en Competing Against Luck; la aplicación práctica está en Trabajos por hacer (Jobs to be Done): de la teoría a la práctica.
¿En qué se diferencia de segmentar clientes?
La segmentación describe quién es el cliente (edad, sector, ingreso). Jobs to be Done explica por qué compra y en qué circunstancia. Dos personas idénticas en perfil pueden contratar el mismo producto para trabajos distintos, y una misma persona contrata cosas distintas según el momento.
¿Cómo descubro el trabajo de mis clientes sin gastar dinero?
Observando cómo resuelven hoy el problema y haciendo entrevistas de problema: conversaciones sin pitch, sobre situaciones pasadas y concretas, escuchando qué intentaron y qué les costó. Diez conversaciones bien hechas alcanzan para encontrar un patrón. Lo que sigue después de encontrarlo es el proceso de ventas.
¿Qué es la entrevista de problema?
Una conversación estructurada, tomada de Steve Blank y de The Mom Test de Rob Fitzpatrick, en la que no se presenta el producto y solo se pregunta por experiencias reales del pasado. Es la herramienta con la que en Scalabl se valida un negocio antes de invertir.
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