Disfruto trabajar en cafes. En la mesa de al lado un emprendedor pitchea a un inversor. Y el inversor le da consejos sobre como encarar su ronda.
Una historia real. Inversor y emprendedor en la mesa de al lado.
Cada 3 palabras, 2 son en ingles. Pitch deck, Venture Capital, Private Equity, Seed, Playbooks, Raise, Due Diligence, Appendix, Bootstrap, Grant, Feedback, 10X, Chief of Staff, SDRs.
No respira entre frase y frase. Su cara se enrojece ligeramente. El monologo es interminable, se estira durante al menos 20 minutos sin ni una sola pausa. Nadie le enseno el punto y aparte. Pero habla de narrativa.
La mezcla conceptual que tiene el inversor es brutal. Su discurso es como un laberinto infinito en el que el mismo se pierde. Pero es inimputable, porque el status que le asigna intermediar fondos se asocia incorrectamente a conocimiento.
El emprendedor, por su parte escucha atento, con los ojos bien abiertos, en un silencio absoluto, con paciencia infinita, intentando dilucidar que esta pasando.
Por dentro se convence que el dinero que cree necesitar nunca llegara. Es demasiado lo que necesita aprender.
Cuando por fin cesa el palabrerio inagotable del inversor, sin haber escuchado nada, con la conviccion de un experto y mirada firme cierra con un Me gusta tu propuesta.
Y reabre la esperanza. Mantiene el funnel avanzando.
Cuando terminaremos con esta farsa de una vez por todas?
El Venture Capital es lo mas cercano a un ponzi.