El networking no es acumular contactos: es construir y activar capital social para hacer posibles los sueños, propios y ajenos.
¿Qué es el networking?
El networking es el proceso consciente de construcción y activación del capital social: relaciones de confianza que nos permiten acceder a información, habilidades, recursos y redes extendidas de otras personas para lograr objetivos que, de forma individual, serían mucho más difíciles.
No se trata de “contactos importantes”, sino de personas reales con sueños reales. Y de nuestra voluntad genuina de compartir y colaborar.
¿Qué es el capital social y por qué es tan poderoso?
Llamo capital social a la capacidad de acceder, a través de otras personas, a recursos que no controlamos directamente: información, habilidades, talentos, experiencias y contactos.
Es poderoso porque amplía lo que puedes hacer sin que todo dependa de tu esfuerzo individual. Muchas veces creemos que nos faltan recursos. En realidad, lo que falta es una red que los habilite, o las conversaciones adecuadas.
¿Para qué sirve el networking?
Todo logro depende de los otros. El networking no es un accesorio de la carrera profesional. Es una palanca central para:
En mi experiencia, sirve sobre todo para dejar de caminar solo. Nos enseñaron a lograr todo “por mérito personal”, como si pedir ayuda fuera una debilidad. Yo aprendí que es exactamente al revés.
Un ejemplo de networking que cambió mi vida
En noviembre de 2013, mientras cursaba un posgrado en la Kellogg School of Management, asistí a una clase del profesor Brian Uzzi sobre networking. Esa clase fue transformadora.
Nos propuso un ejercicio simple: cada persona compartía un sueño profundo. Luego, el resto del grupo exploraba cómo podía ayudar.
Lo que ocurrió fue revelador.
Sueños que parecían lejanos para una persona
eran muy simples de habilitar para otra,
con una idea, un contacto o una conversación.
Ese día entendí algo clave: los demás tienen llaves en sus manos para hacer una gran diferencia en nuestros sueños. Y nosotros también las tenemos para los sueños de otros. El problema es que casi nunca los mencionamos en voz alta.
Ese ejercicio me dejó tres aprendizajes que marcaron mi carrera:
El experimento del café: networking en acción
Salí de esa clase movilizado. No tenía un plan, pero sí una certeza: tenía que hacer algo con esa información.
Me propuse un experimento sencillo: tomar un café cada día con una persona distinta.
En cada encuentro hacía tres cosas:
Contaba la historia de la clase. Preguntaba mucho y escuchaba más.
Cerraba siempre con la misma frase:
“Tiene que haber algo que sea fácil para mí y que para ti haga una gran diferencia. ¿Cómo te puedo ayudar?”
Sin tarjetas. Sin pitch. Sin expectativas de retorno. Solo ofrecer valor.
Las respuestas venían siempre asociadas a los negocios. "Quiero crear una empresa", "Quiero potenciar mi emprendimiento", "Quiero lanzar un producto", "Quiero valuar mi empresa".
Comencé a dedicar horas todos los días a ayudar sin pedir nada a cambio.
Cuatro meses después, dos de esos grupos de emprendedoras y emprendedores me ofrecieron el 20% de sus empresas, invitándome como socio. Ahí comenzó algo mucho más grande de lo que imaginaba: Scalabl®, hoy una comunidad global presente en más de 50 países.
La fórmula de los logros y el rol del capital social
En mi primera charla TEDx resumí esta idea en una fórmula simple:
Logros = (Habilidades + Recursos) × Perseverancia × Capital Social
Si uno de estos factores vale cero, los logros no son posibles.
Esta fórmula también es una forma de pensar estratégicamente. Cuando algo no avanza, se puede trabajar desde alguno de estos factores. Muchas veces creemos que el problema son los recursos, cuando en realidad lo que puede trabajarse es el capital social.
Herramientas prácticas para hacer networking desde hoy
Te comparto mi pregunta (es poderosa):
“¿Qué puedo hacer que sea fácil para mí y que te haga una gran diferencia?”
El Networking requiere consistencia. El capital social florece en el tiempo.
¿Y si tu próximo logro estuviera a una conversación de distancia?
Te invito a elegir un sueño importante.
A pensar en la serie de logros que te cuentas que necesitas para alcanzarlo.
Y ahora pregúntate:
¿Y si ese sueño estuviera a una sola conversación de distancia? Comparte tus sueños con el poder multiplicador de tu red.