Es ahora. Tenemos que movernos. No te quedes estático viviendo como siempre hemos hecho.
Durante mucho tiempo, igualamos estabilidad con seguridad. Tenías un empleo seguro, ahorrabas, crecías en base a un plan. Evitabas riesgos al no moverte. Contarte que eso está en proceso de cambio no es ninguna novedad.
Pero sí quiero insistir en la transformación que viven las empresas. Originalmente una estructura de repetición en escala en base a capital y trabajo, hoy deben reinventarse completamente.
Ese proceso, en plena marcha, se intensificará en los próximos meses. Y en pocos años dichas organizaciones estarán irreconocibles, con el mercado laboral habiéndose transformado por completo.
En 2019, pre-pandemia publiqué en Infobae "El Futuro del Trabajo es de los emprendedores". La transición a lo que en ese momento sonaba a ciencia ficción cada vez se ve con más claridad.
Hoy las empresas repiten hacia la quiebra. Sin flexibilidad, sin modelos de negocio dinámicos, sin ambidexteridad (explotación + exploración continua) no hay futuro.
La valuación de las empresas en el mercado depende de la historia de crecimiento que contamos. Esa valuación es muchas veces un múltiplo muy elevado de la realidad actual. Hay un cambio abrupto de las historias. Y de lo que podemos esperar. Eso acelera la transformación y los shocks.
Los roles están cambiando, las industrias se reorganizan mientras sufren disrupción por nuevos actores. El impacto hoy en la industria del software es brutal. Empresas que navegaron años de bonanza hoy se preguntan en qué convertirse, y cómo.
Habilidades y conocimiento único que antes eran enormemente valiosos se democratizan, tienden a commoditizarse. Y en tiempos exponenciales la tecnología acelera y acelera ese proceso.
Hay riesgos tradicionales, con los que crecimos y nos formamos: exponernos, aprender algo nuevo, comenzar de nuevo en otra disciplina, cambiar de trabajo, o emprender.
Pero los riesgos más sutiles y peligrosos que hoy comienzan a imponerse son: vivir con una identidad profesional rígida, depender de un solo ingreso, mantener un estilo de vida elevado que te deja sin margen, no cuidar tu red de contactos, no aprender continuamente, no explorar nuevas metodologías o herramientas.
Creer que quedarte quieta/o te protege es, para mí, uno de los mayores errores actuales.
Mucha gente piensa que elige estabilidad cuando hoy está eligiendo la inacción. Y la inacción no es neutral; es una decisión estratégica. Es decidir no aprender lo nuevo, no innovar, no aventurarse, no construir opciones. Esperar a que las circunstancias mejoren.
Te dejo una frase y te invito a que te acompañe: el riesgo no está en moverte, sino en quedarte sin opciones. Y las opciones no aparecen cuando las necesitas; se construyen antes.
Se construyen abriéndote a cosas nuevas, aprendiendo desde cero, creando valor en varios lugares, relacionándote desde el dar, desarrollando proyectos propios, aunque sean incipientes y a la par de tu trabajo. Se construyen con margen: tiempo, dinero, energía.
Se construyen manteniendo una identidad flexible y sin limitar tu valor a lo que te dices que eres, tus logros pasados y menos que menos a lo que tienes.
Y hay un gran potenciador: tu red. Las personas con las que hablas, que piensan contigo, que te desafían e inspiran. Cuando necesites opciones, no estarán allí si no has cultivado antes esas relaciones desde el dar y el estar.
Opciones significa: aprender continuamente, estar expuesta/o a estímulos e inspiración. Poder crear valor en más de un lugar. Tener red activa (capital social). Construir proyectos propios por fuera del trabajo formal. Habilitar margen de maniobra (tiempo + dinero + energía). Sostener una identidad flexible. No asociar tu valor a lo que tienes o a tus logros pasados.
Cuando uno necesita las opciones no aparecen. Se construyen antes del shock.