Preguntas que responde esta clase
¿Dónde está el valor de una red de contactos?
En qué tan fácil resulta llegar, a través de relaciones de confianza, a quienes todavía no se conocen. La cantidad de contactos dice poco por sí sola. Lo que importa es construir vínculos reales con primeras conexiones que puedan conectar con las segundas: así se llega mucho mejor parado.
¿Por qué publicar en LinkedIn posiciona más rápido que un blog propio?
Por la velocidad de indexación. Un artículo en un sitio propio puede tardar mucho en posicionar en Google; uno publicado en LinkedIn suele aparecer al día siguiente. Eso permite tomar posición sobre las palabras clave de una categoría en poco tiempo, con títulos adecuados y buen contenido, y recibir tráfico casi de inmediato.
¿Por dónde se empieza una estrategia en LinkedIn?
Por el objetivo, con claridad incómoda. Buscar empleo, vender trabajo freelance o promover una empresa son objetivos distintos y llevan a perfiles distintos. Definido eso, conviene fijar submetas concretas y medibles: por ejemplo, diez entrevistas con tomadores de decisión en seis meses, y después ser contratado en el puesto buscado al año.
¿A quién hay que hablarle en una red profesional?
A un segmento definido, no a todo el mundo. Las preguntas son las de siempre: quién es esa persona, qué progreso quiere lograr, de qué situación insatisfecha a cuál satisfecha, qué problemas enfrenta, con qué palabras los nombra, y qué hace creíble que uno pueda ayudarla. La red que se construye es el segmento.
¿Qué genera más relaciones, publicar o comentar?
Comentar. Las relaciones no se forman porque uno publique, sino porque se toma el trabajo de valorar lo que otro publicó con esfuerzo. Un comentario propio de dos o tres frases que demuestre conocimiento del tema, en la publicación de alguien con mucha audiencia, suele rendir más que publicar artículos propios. El principio vale para todas las redes.
¿Dónde se juega realmente la venta?
En los mensajes uno a uno. Todo lo demás alimenta ese momento, y sin dominarlo el resto no sirve de mucho. El canal puede variar —mensaje directo, una página que deriva a un chat, un grupo, un café virtual, un evento en vivo— pero el uno a uno es donde viven las relaciones y las ventas.
¿Qué significa empezar por dar?
Hacer que cada contenido, cada comentario y cada interacción entreguen algo útil antes de pedir nada. Eso es lo que abre la conversación siguiente y sostiene el embudo: la persona vuelve porque recibió algo, y recién entonces aparece el interés por lo que uno ofrece. Cada pieza debería incluir un paso siguiente que acerque a ese uno a uno.